LA MADRASTRA ABANDONÓ A TRILLIZOS DE 2 AÑOS EN EL MONTE… Y EL PAPÁ ENCONTRÓ ALGO PEOR..

LA MADRASTRA ABANDONÓ A TRILLIZOS DE 2 AÑOS EN EL MONTE… Y EL PAPÁ ENCONTRÓ ALGO PEOR..

—No —respondió Brenda.

—¿No? —preguntó Julián con una sonrisa que no era una sonrisa—. Acabas de decirme que alguien te obligó a abandonar a mis hijos en el monte y ahora me dices que no puedo revisar tu teléfono.

Brenda retrocedió. Julián la rodeó y entró a la habitación. Buscó el celular de Brenda. Estaba en la mesita de noche. Lo tomó; estaba bloqueado. Intentó con el código que sabía, no funcionó. Intentó con el patrón que había visto que usaba, no funcionó. Volvió a la sala donde estaba Brenda.

—Dame el código —dijo.

—No.

—Dame el código —repitió Julián, esta vez más lentamente, como si hablara con alguien que no entendía el idioma.

Brenda le dio un número. Julián lo intentó. Funcionó. Abrió el teléfono. Lo primero que vio fue el historial de búsquedas: cómo desactivar ubicación en tiempo real, cómo borrar historial de ubicación, cómo no dejar rastro en Google Maps. Lo segundo que vio fue una conversación de WhatsApp, un chat con un número desconocido, un chat donde la mayoría de los mensajes habían sido eliminados, pero quedaban fragmentos.

“Ya está hecho.”
“Sí. Los dejé como dijiste, todos los tres.”
“Bien, ahora haz lo que acordamos.”

Y luego un mensaje más reciente, de hace menos de una hora:

“Ya volvió.”

Brenda no había respondido. Julián miró a Brenda.

—¿Quién es? —preguntó.

—No sé.

—¿No sabes?

—Fue un número que me contactó hace tres semanas. Me dijo que si no hacía lo que me pedía, iba a publicar unos videos, unos videos de cuando…

Se detuvo. No quiso continuar.

—¿De cuando qué? —preguntó Julián.

—De cuando estuve con otros hombres antes de casarme contigo. Me dijo que los iba a enviar a tu familia, a tu trabajo, a todos lados, a menos que hiciera lo que me pedía.

Julián guardó el teléfono en su bolsillo.

—¿Y qué era lo que te pedía?

—Que llevara a los niños al monte, que los dejara allá, que esperara a que alguien los recogiera.

—¿Quién los iba a recoger?

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